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domingo, 19 de mayo de 2013

MANEKI, DE APELLIDO TAMPESTA


En el año 2000 el apellido TAMPESTA inicia su andadura en la vitivinicultura y hace su desembarco en Valdevimbre apostando fuerte por las variedades autóctonas de la D.O. Tierra de León: Prieto Picudo y Albarín.

A la entrada de Valdevimbre y rodeada de las tradicionales bodegas o cuevas subterráneas, en las que nuestros antepasados elaboraban ya sus vinos de prieto picudo, se encuentra la moderna bodega de Tampesta. La bodega es un ejemplo de funcionalidad con tres dependencias anexas en las que realizan sus modernas elaboraciones. La distribución de las dependencias de la bodega se reparten de la siguiente manera: una para almacén de materia prima y producto terminado, la parte central es donde se realiza la transformación del mosto en vino y la tercera con dos alturas para albergar en la parte inferior las barricas y en la superior una preciosa sala de catas para atender a los clientes.

Cuentan con casi 20 has de viñedo, en su mayoría prieto picudo, de las que extraen todo el potencial para trasladarlo a la botella y que llegue al consumidor su pasión por este mundo.

Al frente de la bodega se encuentra Noelia De Paz, que junto con el enólogo Luis Buitrón pretende imprimir un carácter particular a todas sus creaciones. Las 50.000 botellas que comercializa la bodega, son el resultado de un gran trabajo en el que no faltan las nuevas experiencias para obtener nuevos resultados que ofrecer a sus cliente y así devolver la confianza que estos depositan al comprar alguna de sus botellas.

Noelia además de su participación activa en la elaboración de los vinos, se encarga de las ventas y marketing, imprimiendo un carácter juvenil y moderno tanto en las presentaciones de los vinos como en las campañas de promoción.

Las elaboraciones son diferentes y variadas y todas buscando sorprender y agradar al consumidor. Las referencias con las que cuenta Tampesta son:

-          Blanco:

o    MANEKI. 100% Albarín. Blanco sobre lías.

-          Rosados:

o   TAMPESTA. 100% Prieto Picudo.

o   GOLAN. 100% Prieto Picudo. Rosado sobre lías.

-          Tintos:

o   TAMPESTA TINTO ROBLE. 85% Prieto Picudo 15% Tempranillo.

o   FINCA DE LOS VIENTOS. 100% Prieto Picudo. Barrica 6-9 meses.

o   GOLAN TINTO ROBLE. 100% Prieto Picudo. Barrica 12 meses.

o   TAMPESTA IMELDA. 100% Prieto Picudo. Barrica 12 meses.

Entre la variada gama de elaboraciones, me decanto para catar por el MANEKI, un albarín sobre lías y crianza en barrica de 2 meses. La variedad albarín es una apuesta fuerte y con futuro dentro de la D.O. Tierra de León y personalmente, creo que es una uva con un gran potencial que ofrece muchas posibilidades de diferenciación en el mundo de los vinos blancos, su potencia aromática y frescura frutal y floral en boca hacen a esta variedad muy versátil y atractiva.

La presentación es muy fresca, con una botella borgoña de color musgo y una etiqueta muy atractiva, sencilla y primaveral.

Al servir el vino en la copa, destaca el sonido del vino al caer sobre la misma, con una sensación de untuosidad y redondez, dejando entrever que este blanco tiene algo más, una sensación corposa que es aportada por la autolisis o descomposición de la pared celular de las levaduras, concretamente se trata de las manoproteinas, las encargadas de aportar esas características al vino.

El vino tiene un color amarillo pajizo muy brillante, de intensidad media, aportada por el proceso de microoxigenación que se produce en la barrica durante los meses de crianza.

Según choca el vino contra las paredes de la copa, se escapan aromas primaverales de fruta madura, tropical y muchas flores. La nariz es limpia y franca, destacando principalmente los aromas primarios de la variedad, aromas terpénicos, fruta madura como albaricoque, melocotón en almíbar, mango maduro y con un fondo de vainilla muy delicado procedente de la madera. La intensidad es media alta.

La entrada del vino es fina y elegante, explotando al contacto con las papilas gustativas y el resto de la cavidad bucal la fruta tropical como el lichi, mango y las flores amarillas. La sensación es untuosa, redonda, sin aristas y la fruta aparece dominando la paleta de sabores, con pinceladas de flores blancas y amarillas y todo potenciado por una acidez bien integrada que aporta frescura. El final es largo y agradable gracias a la sensación ligeramente amarga que nos invita a dar otro trago.

           

SALUD!!!