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lunes, 13 de mayo de 2013

VALLADOLID ES TIERRA DE LEON


Parece un titulo contradictorio, pero es del todo cierto, MEORIGA BODEGAS & VIÑEDOS es una bodega enclavada en el término municipal de Mayorga, provincia de Valladolid y perteneciente al ámbito geográfico de la D.O. Tierra de León.

Meoriga cuenta con un corto recorrido pero con una gran historia, su sede se encuentran en las antiguas instalaciones de la Cooperativa Comarcal del Cea, que aglutinaba a los viticultores de Mayorga y entorno.
 

 David Urquizu Llorente es el presidente y motor principal de Meoriga, que después de una mejora sustancial de las instalaciones y la apuesta por las nuevas tecnologías, da el salto cualitativo para el desarrollo de su actividad y situar a esta Bodega a la vanguardia de la D.O. Tierra de León, apostando firmemente por la variedad prieto picudo que representa el 75% de las 50 has de viñedo que poseen.
 
 

Las 50 has de viñedo en propiedad de la bodega, se encuentran todas en la misma parcela y plantadas en espaldera, sobre terrenos franco-arcillo-arenosos pobres en materia orgánica y profundos, terrenos ideales para el cultivo de la vid y sobre los que ya en tiempos pasados existió el viñedo.

Al timón de las elaboraciones, David Mateos Cabezón, enólogo por el que Meoriga ha apostado fuerte para lanzar al mercado no solo vinos tradicionales, sino también elaboraciones especiales que diferencien a Meoriga del resto de bodegas. Las marcas de la bodega son: ESENCIA, SEÑORIO Y KAPRICHO.

 

Recientemente he asistido a una de las múltiples catas maridaje que la bodega está realizando desde hace bastante tiempo por los locales gastronómicos de la capital Leonesa, acciones muy enfocadas a la fidelización del cliente y a la formación del consumidor, a parte de ofrecer una alternativa entretenida y gratificante en la que maridan los vinos con productos típicos de la zona como el chocolate o en este caso, embutidos.

David  tiene muy claro cual es el camino y no duda en dedicar todo su esfuerzo a estas actividades que tienen tan buenos resultados, pero que por otro lado, requieren de gran sacrificio y organización. Los resultados son notorios y la presencia de los vinos de Meoriga son cada vez mas presentes en los diferentes locales de la Capital. Estos resultados son fruto de un buen trabajo y sacrificio personal, respaldados por la calidad de las elaboraciones y la diversidad de vinos que el asistente degusta acompañados por productos locales.
 

En esta ocasión el lugar elegido para la Cata-Maridaje fue el Conocido Restaurante El Racimo de Oro, que brindó sus instalaciones para este acto que congrego a más de 50 personas.
 

Como director de orquesta, el enólogo de la bodega David Mateos, nos presento los vinos a catar:

·         ESENCIA 33 ROSADO MADREADO 2012 100% PRIETO PICUDO:

Rosado de corte moderno, elaborado con la técnica del “Madreo”, que consiste en la adicción al mosto, una vez comenzada la fermentación, de racimos sanos y enteros de uvas, para que se produzca una fermentación dentro de cada baya, aportando mayor estructura, aromas, color y aguja al vino.

El color es un rojo fresa con ribetes morados y finas burbujas de carbónico natural.

En nariz se presenta franco, con intensidad alta, destacando los aromas a fresa, frambuesa e incluso algo de mora. Aromas muy frutales y frescos, que después de un rato en la copa, se transforman en otros más melosos y de fruta compotada.

La entrada en boca es amplia, por la acidez bien ensamblada con el grado alcohólico y el ligero amargor característico de la variedad prieto picudo. El madreo aporta estructura y redondez al vino, el paso es muy agradable y largo. Las frutas que aparecen en la boca, recuerdan a frutas maduras, fresa, ciruela y frambuesa. La aguja aporta largura e intensidad a las sensaciones gustativas.

·         SEÑORIO DE MOGROVEJO TINTO CRINZA 2008 24 MESES DE BARRICA 100% PRIETO PICUDO:

Color rojo picota con algún reflejo cardenalicio que indica la buena crianza del vino, a pesar de los meses en barrica la oxidación no ha modificado en demasía el color del vino, manteniendo los reflejos azulados. Capa media alta.

Al acercar la copa a la nariz, vemos que la intensidad es media alta, destacando aromas a cacao, vainilla, coco y especias como la pimienta y un fondo frutal, de variedades negras y rojas como la mora y ciruela. El ensamblaje de la madera con la fruta es armonioso y caminan de la mano formando un gran binomio.

Cuando el vino entra en contacto con la boca, la sensación es sutil y aterciopelada, con redondez y franqueza, se nota el cuerpo y la estructura sólida, propia de vinos elegidos para guardas de larga duración. Aparecen las frutas de la nariz y la retronasal potencia las especias y torrefactos de la madera. Final fino y elegante, quizás algo corto.

·         ESENCIA 27 BLANCO SEMIDULCE 2012 100% VERDEJO:

Una de las novedades que están calando entre el consumidor leonés es este tipo de vinos de corte moderno, diseñados para paladares que reclaman otro concepto de vino diferente al habitual y sobretodo paladares femeninos. Son vinos más frescos, más dulces, con más carbónico y que permiten a los no aficionados al vino poder acceder e iniciarse en la vitivinivultura.

Color amarillo brillante con reflejos verdosos y matices acerados, presencia de finísimas burbujas de carbónico natural en la copa.

Nariz intensa y compleja, destacando la fruta verde con las flores blancas y el dulce del azúcar residual, aromas a manzana y piña junto con hinojo y anís.

En boca es sorprendente, notamos el dulzor muy bien ensamblado con la acidez propia del verdejo, las sensaciones agridulces nos aportan una frescura y complejidad que no encontramos en los blancos secos y si le sumamos el carbónico natural, el resultado es una explosión de sabores que no deja indiferente, dando largura y persistencia al vino.

·         KAPRICHO TINTO SEMIDULCE 2012 100% PRIETO PICUDO:

Estamos ante una auténtica novedad, siguiendo la línea de los blancos semidulces que tanta aceptación están teniendo, Meoriga pone en el mercado uno de los primeros tintos semidulces.

La elaboración de este vino es similar a la de los blancos semidulces, parada de fermentación con frio en el momento que tiene la graduación y azúcar deseado y posterior esterilización, para evitar problemas de refermentación por el elevado contenido de azúcar.

El color es impresionante, con una capa alta con un color de 10, no entraría dentro de los rojos, seria más bien un color Nazareno brillante. Nos indica la juventud del vino y la potencia que encierra.

En nariz destacan los aromas a manzana verde, puede ser porque no tiene hecha la fermentación maloláctica, junto con frutos rojos del bosque y notas de torrefactos.

Cuando el vino entra en contacto con las papilas gustativas, las sensaciones son encontradas, por un lado el color potente de un vino tinto y por otro lado el dulzor característico del azúcar residual. Resulta cuanto menos interesante y novedoso. En boca tiene fuerza y los taninos jóvenes y aguerridos se agarra un poco a las encías. Final lago y placentero que invita a dar otro trago.

           


SALUD!!!